Mérito Individual

Inflación alimentos consumo argentino 2024: la canasta vs. el bolsillo

Almacenero de barrio en Buenos Aires cambia etiquetas de precios mientras una clienta espera con su lista.
Almacenero de barrio en Buenos Aires cambia etiquetas de precios mientras una clienta espera con su lista.

Datos clave

  • Alimentos y Bebidas: 25,4% mensual en diciembre 2023 (INDEC)
  • IPC general junio 2024: 4,6% mensual, el más bajo en 30 meses (INDEC)
  • Canasta Básica Alimentaria acumuló alrededor de 65% en el primer semestre 2024 (INDEC)
  • Salario privado registrado le ganó a la inflación desde marzo 2024 (INDEC)
  • Consumo masivo en autoservicios cayó cerca de 15% interanual en el primer semestre (Scentia)

Cómo evolucionó la inflación de alimentos y el consumo en Argentina durante 2024

Durante el primer semestre de 2024, la inflación de Alimentos y Bebidas medida por INDEC pasó de 25,4% mensual en diciembre 2023 a valores por debajo del 5% mensual hacia mayo-junio, con desaceleración sostenida. El salario privado registrado, según el índice de salarios del INDEC, empezó a ganarle a la inflación desde marzo, pero el consumo masivo relevado por consultoras como Scentia siguió mostrando caídas interanuales de dos dígitos en supermercados y autoservicios.

Es decir: los precios se ordenan, el salario real repunta desde el piso, pero el bolsillo todavía carga con la mochila de la fiesta anterior. El mérito de mantener abierto un almacén de barrio en 2024 no es del Estado ni de un programa de "Precios Cuidados" reciclado: es del comerciante que aguantó la peor ola inflacionaria en 30 años sin cerrar la persiana.

El mismo INDEC que en noviembre 2023 medía 12,7% ahora mide 4,6%

La foto de noviembre 2023 era catastrófica: IPC general de 12,8% mensual, y Alimentos y Bebidas escalando. En diciembre, con la salida del cepo cambiario administrado y la corrección de precios relativos, Alimentos y Bebidas voló al 25,4% en un solo mes. Cualquiera que haya ido a una verdulería del conurbano en esas semanas se acuerda del cartel escrito con marcador cambiando dos veces por día.

Seis meses después, el mismo INDEC —el que el kirchnerismo pasó una década manipulando— reporta 4,6% en junio 2024, el registro más bajo en dos años y medio. La desaceleración no fue gradual: fue empinada. Enero: 20,6%. Febrero: 13,2%. Marzo: 11%. Abril: 8,8%. Mayo: 4,2%. Junio: 4,6%. Los datos oficiales están publicados en el informe técnico del IPC del INDEC.

Cuando la política fiscal deja de financiarse con emisión, la inflación cede. No es magia: es Friedman, es Cavallo hablando en los 90, es cualquier manual de macro. Lo raro fue creer que se podía imprimir para siempre sin consecuencias.

Los datos de la góndola: qué pasó con la canasta básica

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) —la que define la línea de indigencia— acumuló en el primer semestre 2024 una suba de alrededor del 65%, según los informes mensuales del INDEC. Parece mucho, y lo es. Pero conviene el contexto: solo en diciembre 2023 la CBA saltó cerca de 30% en un mes. La velocidad de suba se aplanó mes a mes.

En los relevamientos de precios en verdulerías y almacenes de AMBA que hacen consultoras como Focus Market y LCG, la dinámica que se ve en góndola es clara:

  • Frutas y verduras: alta volatilidad, pero con meses de deflación (mayo cerró con caídas de precio en varios productos frescos según LCG).
  • Carnes: recuperación de márgenes en frigoríficos y variaciones moderadas después del salto de diciembre-enero.
  • Almacén (fideos, arroz, aceite, azúcar): subas por debajo del IPC general desde abril, con algunas segundas marcas incluso retrocediendo nominalmente.
  • Lácteos: fue el rubro más pegado, con subas por encima del promedio en el primer trimestre.

El dato duro: por primera vez en años, en algunas semanas de mayo y junio, relevamientos privados midieron variación semanal de alimentos por debajo del 1%. Cualquier argentino con memoria sabe lo raro que es eso.

El salario real: la película, no la foto

Acá está el punto que la oposición no quiere discutir con datos. El salario real se destruyó durante 2023: la inflación de octubre-diciembre licuó cualquier paritaria. En diciembre 2023 y enero 2024, el salario real cayó a mínimos históricos.

Desde marzo 2024, según el Índice de Salarios del INDEC, los salarios del sector privado registrado empezaron a superar la inflación mensual. En abril, mayo y junio la tendencia se sostuvo. No significa que la gente esté "bien": significa que el piso dejó de hundirse y empezó a subir. La diferencia entre esas dos cosas es toda la diferencia del mundo.

El problema es doble:

  1. Los informales (alrededor del 40% del mercado laboral) no capturan esa recuperación con la misma velocidad.
  2. Los jubilados dependen de la fórmula de movilidad, que recién con el nuevo esquema atado a IPC empieza a acompañar la desaceleración.

Por eso el consumo minorista todavía no reacciona. La gente no gasta lo que no tiene en el bolsillo hoy, aunque las expectativas mejoren. Este es exactamente el tipo de trade-off que el ajuste fiscal impone y que un medio serio tiene que reconocer.

El consumo masivo: la resaca de la fiesta populista

Acá los datos son incómodos y hay que mostrarlos igual. Según Scentia, el consumo masivo en supermercados y autoservicios cayó en torno al 15% interanual en el primer semestre 2024. En algunos rubros —lácteos, gaseosas, galletitas— la caída superó el 20%.

¿Contradice esto la desaceleración inflacionaria? No. La explica.

Lo que pasó es lo siguiente: durante 2020-2023, el consumo estaba artificialmente sostenido por emisión monetaria, subsidios cruzados, congelamientos de tarifas y una expansión del gasto público que se financiaba destruyendo la moneda. Cuando ese esquema termina, el consumo se acomoda al ingreso real. Duele, pero es la única manera de que los precios dejen de correr.

El consumidor argentino cambió de canal: menos supermercado grande, más comercio de cercanía, más segundas marcas, más autoservicios chinos. Los mayoristas (Diarco, Maxiconsumo, Vital) mostraron caídas menores que las grandes cadenas. El comercio de barrio —el almacenero, el verdulero, la carnicería del ángulo— recuperó participación relativa. Ese es el capitalismo real: el consumidor decide.

Verdulerías y almacenes de AMBA: reportaje de campo

En recorridas por comercios minoristas de La Matanza, Morón, San Martín y CABA durante junio, se ven tres fenómenos que los datos agregados no capturan del todo:

Primero: los almaceneros dejaron de remarcar semanalmente. Muchos pasaron a listas mensuales o quincenales, algo impensable hace un año. Esto reduce costos de menú y estabiliza el ticket promedio.

Segundo: la reaparición de segundas y terceras marcas en góndola. Durante 2022-2023, con precios máximos y faltantes, las grandes marcas dominaban por default. Ahora hay competencia real de fideos, arroz, yerba, aceite. Un comerciante de Villa Celina lo resumió así: "Antes no tenía qué poner. Ahora elijo qué poner".

Tercero: bajó la ansiedad del cliente. Ya nadie compra 20 paquetes de fideos por miedo a que aumenten mañana. El hoarding inflacionario, típico de economías de alta inflación, empieza a desactivarse. Esto tiene efecto sobre la demanda medida: si no acumulás, comprás menos por semana.

El comerciante argentino aguantó lo peor del huracán con mérito propio, no con ayuda estatal. Los programas de "Precios Cuidados" nunca solucionaron un problema estructural: apenas maquillaban la góndola de la sucursal grande, mientras el almacén de barrio pagaba mayoristas al valor real.

Y encima: el trade-off que hay que decir en voz alta

Sería intelectualmente deshonesto escribir esta nota sin admitirlo: la desinflación tiene costo social. La caída del consumo real es dolorosa. La recomposición del salario es más lenta de lo que uno querría. La pobreza medida por ingresos, con la nueva canasta, dio números altísimos en el primer semestre.

La pregunta relevante no es si duele. Duele. La pregunta es si había alternativa. Y la respuesta, con los datos de 2023 sobre la mesa, es que no. Seguir emitiendo para financiar déficit habría terminado en hiperinflación abierta, no en "un poco más de inflación". Los países que intentaron esa receta —Venezuela, Zimbabwe— no tienen consumo masivo. Tienen escasez.

El camino de ordenar las cuentas, bajar la emisión y dejar que el mercado reencuentre precios de equilibrio es doloroso en el corto plazo y virtuoso en el mediano. Los datos de junio 2024 empiezan a mostrar la fase virtuosa: inflación en baja sostenida, salario real recuperando, consumo tocando piso. Podés leer nuestro análisis complementario sobre la desinflación como conquista institucional.

El relato de que "con Milei no se puede consumir" omite el paréntesis: no se puede consumir como antes, porque antes no se consumía, se emitía para simularlo. La diferencia entre consumo real y consumo financiado con maquinita es toda la diferencia que separa una economía sana de una en cuidados intensivos.

Qué mirar en el segundo semestre

Tres variables definen si esta historia sigue siendo virtuosa o se atasca:

  1. IPC mensual: si sostiene el 4% o baja al 3%, el proceso está consolidado.
  2. Salario real: necesita al menos 6 meses consecutivos ganándole a la inflación para que el consumo reaccione.
  3. Empleo privado registrado: sin creación de empleo formal, la recomposición del ingreso queda limitada al que ya lo tenía.

El mérito individual del comerciante, del asalariado privado, del emprendedor pyme sostuvo esta transición. La política macro puso el marco. La combinación —libertad económica y esfuerzo individual— es la única que históricamente sacó a países de crisis inflacionarias. No hay atajo populista que funcione. Ya lo probamos suficientes veces.

Relacionado: Por qué la Argentina sigue con tres monedas y qué costos oculta ese régimen — otra mirada sobre el mismo tema.

Fuentes citadas

  1. INDEC — Índice de Precios al Consumidor — Informes técnicos mensuales del IPC con desagregación por rubros, incluido Alimentos y Bebidas.
  2. INDEC — Canastas Básicas — Valorización mensual de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y Canasta Básica Total (CBT).
  3. INDEC — Índice de Salarios — Serie mensual del índice de salarios, con desagregación entre privados registrados, no registrados y sector público.
  4. Scentia — Consumo Masivo — Relevamiento mensual de ventas en supermercados y autoservicios que sirve de proxy del consumo masivo.
  5. LCG — Relevamiento de Precios de Alimentos — Relevamiento semanal de precios de alimentos en supermercados de CABA y GBA.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto aumentó la canasta básica alimentaria en 2024?
Según INDEC, la Canasta Básica Alimentaria acumuló en el primer semestre 2024 una suba en torno al 65%, con fuerte desaceleración mensual. En junio, la variación mensual fue significativamente menor a la de diciembre 2023, cuando el rubro Alimentos y Bebidas del IPC subió 25,4% en un solo mes.
¿El salario real está subiendo o bajando en 2024?
El Índice de Salarios del INDEC muestra que, desde marzo 2024, los salarios del sector privado registrado empezaron a superar la inflación mensual. La recuperación es real pero parte de un piso muy bajo tras la destrucción de 2023, y no alcanza por igual a informales ni a jubilados.
¿Por qué cae el consumo si baja la inflación?
El consumo masivo estaba artificialmente sostenido por emisión monetaria y subsidios que financiaban el déficit destruyendo la moneda. Al ordenarse las cuentas, el consumo se ajusta al ingreso real disponible, que aún se está recomponiendo tras el shock de 2023.
¿Qué comercios se benefician con la desinflación?
Los mayoristas (Diarco, Maxiconsumo) y el comercio de cercanía —almacenes, verdulerías, autoservicios chinos— ganaron participación relativa frente a las grandes cadenas. El consumidor migra a canales más baratos y a segundas marcas, que reaparecieron en góndola tras años de precios máximos.
¿Es confiable la inflación que mide el INDEC hoy?
El INDEC actual mantiene la metodología recuperada tras el desastre de la intervención kirchnerista (2007-2015). Sus datos son consistentes con relevamientos privados como los de LCG, Focus Market y Ferreres, que miden variaciones semanales en supermercados y comercios de barrio.
¿Cuándo se recupera el consumo minorista?
La experiencia comparada indica que el consumo reacciona con 6 a 12 meses de rezago respecto a la recomposición del salario real. Si el proceso desinflacionario y de recuperación salarial se sostiene, el segundo semestre 2024 y el primer trimestre 2025 deberían mostrar los primeros signos de rebote.