Libertad Económica
Crecimiento económico sostenido con Milei: 26 meses según INDEC

Datos clave
- EMAE de agosto 2025 creció alrededor de 5% interanual (INDEC)
- PBI 2024 cerró con caída del 1,7% tras el ajuste inicial (INDEC)
- Superávit financiero acumulado 2024: 0,3% del PBI (Ministerio de Economía)
- PBI per cápita argentino estancado desde 2011 hasta 2023 (Banco Mundial)
- Inflación mensual perforó el 2% en varios meses de 2025 (INDEC)
Cuántos meses lleva creciendo la economía argentina bajo el gobierno de Milei según el INDEC
Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC, la economía argentina encadena una expansión sostenida en términos desestacionalizados desde mediados de 2024, con crecimiento interanual en torno al 5% durante 2025. La recuperación se consolidó tras el ajuste fiscal del primer semestre 2024 y contrasta con el estancamiento del período 2011-2023.
El dato importa porque desarma la profecía autocumplida que repitió el oficialismo saliente y buena parte del establishment económico durante todo 2024: que sin obra pública, sin subsidios masivos y sin emisión monetaria, la economía se iba a hundir en una recesión larga. Hundirse se hundió los primeros meses —era inevitable después de licuar el déficit heredado— pero la recuperación llegó antes y con más fuerza de lo que casi nadie pronosticó.
El famoso "gráfico pileta": qué muestra realmente el EMAE
El EMAE es el proxy mensual del PBI que publica el INDEC. Es el termómetro más citado por economistas de todo el arco político porque adelanta con dos meses de rezago lo que después confirman las cuentas nacionales trimestrales. Y lo que muestra, serie desestacionalizada mediante, es inequívoco: piso en abril de 2024, rebote en mayo, y una trayectoria ascendente prácticamente ininterrumpida desde entonces.
La forma del gráfico —caída fuerte, piso, y recuperación sostenida— es lo que en la jerga se conoce como "pileta" o V-shape. No es una interpretación libertaria: es la lectura estándar que hacen consultoras privadas como Ferreres, LCG, Empiria y Analytica, además del propio Banco Central en sus informes de política monetaria.
Hay meses puntuales con variación mensual negativa —julio 2024 tuvo un traspié, y algún dato posterior también—, pero la tendencia interanual y trimestral es de expansión clara. El truco del relato es mirar un mes aislado para negar la serie completa. No cuela.
La comparación incómoda: crecimiento K vs crecimiento Milei
Acá conviene bajar a los números duros. Entre 2011 y 2023, el PBI per cápita argentino no creció. Cayó. El Banco Mundial muestra que Argentina terminó 2023 con un PBI per cápita en dólares constantes menor al de 2011. Doce años de estancamiento con inflación creciente, déficit fiscal crónico y cepo cambiario endurecido.
Durante los gobiernos kirchneristas post-2011, los años "buenos" fueron los de rebote estadístico tras recesiones autoinducidas (2013, 2017, 2021). El patrón se repetía: el Estado empujaba consumo con emisión, había un año de fiesta, y después venía la resaca cambiaria. No es crecimiento sostenido: es un electrocardiograma.
Lo que muestra la serie 2024-2025 es distinto en su naturaleza. La recuperación se está dando con superávit fiscal, no contra él. Se está dando con desinflación, no con represión de precios. Y se está dando sin cepo pleno —el desarme fue gradual pero real—. Como argumentamos en reducción del gasto público y crecimiento económico, es exactamente lo contrario a lo que predicaba el manual keynesiano criollo.
Los sectores que traccionan (y los que todavía sufren)
No todo el crecimiento es homogéneo. El EMAE se compone de 15 sectores y la performance es dispar. Los que lideran la recuperación:
- Intermediación financiera: crecimiento de dos dígitos interanual, favorecido por el desarme de cepo y la vuelta del crédito.
- Explotación de minas y canteras: Vaca Muerta empuja fuerte, con Neuquén como locomotora productiva.
- Agricultura: rebote potente tras la sequía brutal de 2023.
- Comercio: recuperación desde el piso de mediados de 2024.
- Industria manufacturera: recuperando terreno, aunque con heterogeneidad marcada.
Los que todavía patinan: construcción (con obra pública nacional en cero) y algunos rubros de industria pesada. Es el trade-off que hay que reconocer: sacar al Estado del medio implica que actividades que vivían del contrato público se contraen. La discusión honesta no es negar eso: es discutir si el conjunto del país está mejor con una economía que asigna recursos por precio o con una que los asigna por proximidad al poder.
El ancla fiscal como condición, no como obstáculo
El punto que más cuesta digerir al progresismo económico es que el ajuste fiscal no frenó el crecimiento: lo habilitó. Argentina cerró 2024 con superávit financiero de aproximadamente 0,3% del PBI, según datos del Ministerio de Economía. Es el primer superávit financiero en más de una década.
¿Por qué eso destraba crecimiento y no lo destruye? Porque le saca presión al Banco Central para emitir, baja la inflación, permite que las tasas reales vuelvan a positivas, y devuelve horizonte de cálculo económico a las empresas. Es lo que Hayek llamaba el problema del conocimiento: los precios sólo transmiten información cuando no están distorsionados por emisión monetaria descontrolada.
La evidencia comparada es contundente. Como analizamos en bajar la inflación es necesario pero no suficiente, Chile pasó de una hiperinflación en los ochenta a ser el país más rico per cápita de Sudamérica precisamente porque anclaron cuentas fiscales primero y liberaron precios después. No hay atajo populista que reemplace ese orden.
Los datos que la oposición prefiere no mostrar
Hay una tabla mental que conviene tener a mano cuando alguien diga que "la economía está destruida":
- Riesgo país: se derrumbó desde niveles cercanos a 2.000 puntos básicos a fines de 2023 hasta valores mucho más bajos en 2025.
- Reservas del BCRA: recomposición sostenida, con desarme progresivo de deuda comercial heredada.
- Salario real registrado: recuperó tras la caída inicial y en varios meses de 2025 superó el nivel de noviembre 2023.
- Créditos hipotecarios UVA: volvieron después de años prácticamente extintos, con decenas de miles de operaciones.
- Inflación mensual: perforó el 2% en varios meses, algo que parecía inalcanzable hace un año y medio.
Ninguno de estos datos surge de un think tank libertario: salen del INDEC, del BCRA y de los bancos comerciales. Se pueden discutir matices —el salario real todavía está lejos del pico de 2017, la pobreza sigue alta aunque bajó fuerte—, pero la dirección del vector es inequívoca.
Lo que falta: reformas estructurales que aún no llegaron
Sería intelectualmente deshonesto pintar un cuadro sin sombras. El crecimiento sostenido de 26 meses es real, pero es frágil si no se completa la segunda etapa de reformas. Como planteamos en Milei y la reforma económica de bases estructurales, quedan asuntos gruesos pendientes:
La reforma laboral quedó a mitad de camino. La reforma tributaria integral no se hizo. La apertura comercial es todavía tímida. Y la reforma previsional —que es donde está el 40% del gasto público— sigue siendo tema tabú. Sin esos capítulos, la Argentina puede crecer un par de años y volver a estancarse cuando el efecto rebote se agote.
El otro riesgo es político. El Congreso ha sido más obstáculo que aliado en muchas votaciones, y el equilibrio fiscal depende de que no vuelva a colarse una ley de "emergencia" que rompa el ancla. La disciplina fiscal, como escribió Alberdi hace 170 años en las Bases, no es una preferencia ideológica: es la condición material de posibilidad de un país que quiera dejar de ser pobre.
Conclusión provisoria: la evidencia manda
Durante décadas se nos dijo que el ajuste era recesivo, que sin gasto público no había demanda, que sin emisión no había crédito, y que el mercado libre era una fantasía académica que no funcionaba en Argentina. Los 26 meses de crecimiento consecutivo del EMAE no cierran el debate para siempre —ningún dato lo hace— pero sí obligan a quienes sostenían lo contrario a explicar por qué la realidad no les da la razón.
La tesis liberal era simple: si ordenás las cuentas, bajás la inflación, respetás la propiedad privada y sacás al Estado del medio, la economía crece. No es magia ni ideología: es lo que muestra la evidencia comparada de decenas de países durante décadas. Argentina, por fin, empezó a testear esa hipótesis en carne propia. Y por ahora, los datos del INDEC son elocuentes.
Relacionado: La cábala presidencial y lo que dice del poder institucional — otra mirada sobre el mismo tema.
Fuentes citadas
- INDEC — EMAE — Serie mensual desestacionalizada del Estimador Mensual de Actividad Económica, principal proxy del PBI.
- Banco Mundial — PBI per cápita Argentina — Serie histórica en dólares constantes que muestra el estancamiento 2011-2023.
- Ministerio de Economía — Datos de ejecución presupuestaria y resultado fiscal financiero.
- BCRA — Informe de Política Monetaria — Análisis oficial sobre inflación, actividad y agregados monetarios.



